sábado, 26 de enero de 2008

Extraña distancia

Quisiera que me expliques amigo mío
si es que aceptas que así te llame.
¿Qué te ha pasado este último tiempo?
¿Por qué te encuentras tan distante?

Numerosos recuerdos vuelven a mi mente
de las largas horas que pasábamos hablando,
nuestra amistad creó un fuerte lazo
que sin saber cómo se está quebrando.

A nuestro precioso castillo de ensueño
un frío viento se lo ha llevado,
los elefantes voladores carecen de dueño
pues los suyos se han separado.

Tú que fuiste el oído de mis problemas
y el invisible hombro que sostuvo mi llanto,
no permanezcas inexorable a mis palabras
bien sabes que con nadie tu presencia suplanto.

Calma ya el inmenso dolor que me provoca
que de tan extraña manera me ignores,
explícame el por qué de tu rechazo
pues yo no le encuentro razones.

Mi pálida existencia inevitablemente necesita
de un contraste que su claridad oscurezca,
querido amigo yo ya he hablado
ahora te toca a ti hacer lo que te parezca.

martes, 8 de enero de 2008

Desesperación nocturna

Lentamente la noche cayó sobre mí
envolviéndome con su manto negro,
como la última hoja de un árbol
que cae al llegar el invierno.

El aire se tornó denso
y espesa se volvió la calma,
reflejando en el cielo oscuro
la inmensa desesperación de mi alma.

Aún sigo oyendo las suaves palabras
susurradas por tu dulce boca,
poco a poco la falta de tu cariño
está volviéndome loca.

Tu ausencia hace estragos en mí
seguir así ya no tiene sentido,
desde que mi vida carece de ti
amor mío, ya no vivo.

Quince cosas que odio de ti

Odio la forma en que sonríes
y como me sueles mirar,
odio tus tontos borceguíes
y tu vestimenta tan peculiar.

Odio que me susurres al oído,
lo odio cuando me abrazas;
odio tus besos tan dulces
y la manera en que me agarras.

Odio cuando me haces reír
y más aún si me haces llorar.
Odio que siempre tengas razón,
te odio cuando debo callar.

Odio no tenerte conmigo
y el que no me quieras buscar.
Pero lo que más odio es no odiarte
y no poder dejarte de amar.