domingo, 3 de febrero de 2008

Dueño de mi corazón

Observar nuevamente el bello amanecer
volver a internarme en ese sueño,
en aquel hermoso lugar
que de mi corazón es dueño.

Atravesar los campos de girasoles
que rápidamente van cambiando de color,
cuando esa traviesa franja
los va acariciando con amor.

Ver las sombras de las sierras
que desde lo lejos me están llamando,
como toman cada vez más color
a medida que me voy acercando.

Elevarme en cada pequeña sierra
y admirar el impactante paisaje colorido,
que recorriéndolo por sinuosos caminos
espero que me lleve al olvido.

Volver a observar los atardeceres,
vivir cada minuto de este sueño,
en aquel hermoso lugar
que de mi corazón es dueño.