domingo, 30 de diciembre de 2012

El fin

Si hay algo que a veces me entusiasma de la vida, es que a cada día que pasa... Faltan veinticuatro horas menos para que termine.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Indiferencia

Duele, la indiferencia duele. Ojos vacíos que contemplan sin mirar, o que simplemente se limitan a observar al vacío, apartándose de aquellos otros que tan fervientemente buscan encontrarse con ellos. Manos que se apartan, negando la calidez humana a aquellos que tanto lo necesitan. Oídos con fingida sordera, capaces de escuchar el llanto más desgarrador sin conmoverse. Palabras que se callan, guardando con celo los secretos y las beldades que en ellas se esconden. 

 Y por otro lado... Estás tú. Tan inconsciente -o eso me gusta creer- de tu condición de indiferente, que no te das cuenta -yo pienso que no lo haces- del mal que infliges a mi corazón cada vez que tus ojos rechazan los míos, cada vez que mis manos pierden el calor de las tuyas, cada vez que mis palabras se pierden en el vacío que las separa de tus oídos, cada vez que las tuyas mueren antes de ser pronunciadas. 

Y también estoy yo, preocupada y deferente, insistiendo ciegamente en progresar con algo que jamás evolucionará. Marchitándome poco a poco, perdiendo la vida en un capricho tonto que me impide comprender que no es necesario que me odies para destruirme. Con lo que haces, ya es más que suficiente. Porque el odio no mata... 

La indiferencia sí.


domingo, 18 de noviembre de 2012

Necesito un reloj

Nuestro tiempo lo rige una medida
que marca el reloj cada momento,
pero noto que su paso es más lento
cuando tu corazón de mí se olvida.

Necesito un reloj que dé a mi vida
cada tiempo según el sentimiento,
cuando haya amor, que el reloj vaya lento
y si hay dolor su marcha bien movida.

Entonces el reloj se detendría
cuando goce mi piel de tu caricia
y cuan rápido como una noticia

si no estas tú su aguja marcharía.
Pero, al tiempo lo rige una medida,
como amor y dolor, rigen la vida.


José Enrique Paredero



El otro día recordé este poema.
Siempre me gustó tanto, que no pude evitar escribirlo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Acciones confusas

Hubo un tiempo en el que creí que jamás iríamos a la par, que estarías por siempre diez leguas delante mío. Veía en tu cariño una devoción que en el mío no encontraba, observaba en tus acciones más de lo que yo podría haber expresado en mil palabras. 

Pero un día, aunque no fue tan sólo uno pero a veces es agradable el tinte de cuento infantil que evoca el englobar el tiempo como tal, algo empezó a tomar un rumbo diferente. De pronto necesitaba verte más asiduamente y tus ausencias se me antojaban más largas y pesarosas de lo habitual. Las palabras de amor se desbordaban sin control de mis labios, aflorando a borbotones, como el caudal de un río descontrolado. Los abrazos, por más eternos que fuesen, parecían más cortos que nunca. Y lo que antes en mí era un árbol marchito, se había convertido en un naranjo en flor. 

Todo marchó perfecto por un efímero instante. Sin embargo, no tardé en empezar a sentirme extraña. La correspondencia volvía a distribuirse de manera desigual. Si no era yo, eras tú. El equilibrio parecía algo ajeno a nuestras vidas. Cuanto más lo pensaba, más certero lo veía. Pronto supe que jamás iríamos a la par, que estaría por siempre diez leguas delante tuyo. Veía en mi cariño una devoción que en el tuyo no encontraba, observaba en mis acciones más de lo que tú podrías haber expresado en mil palabras. Sentía en mi corazón roto, la triste pena de amar y no ser amada. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Al partir

Y de pronto se va, abandona el barco como un tenue murmullo que se pierde en el continuo palpitar del océano. Nadie se percata de su ausencia. El vacío que deja su partida es tan insignificante como si jamás hubiese estado allí. Porque no se puede extrañar lo que nunca se ha conocido, ni se puede conocer lo que nunca se ha extrañado. Para el mundo, ella no era una extraña. Tan sólo una desconocida. 


miércoles, 8 de agosto de 2012

La persona perfecta

Tengo a mi lado al compañero ideal. Que me regalará flores y me llevará en sus brazos cuando mis piernas estén cansadas de caminar. Que me ofrecerá su hombro para llorar y su sonrisa para compartir mi alegría. Que me arropará cuando quiera dormir y tomará mi mano para que me sienta segura. Que me acompañará a mis lugares favoritos del mundo y me sorprenderá con algo nuevo cada día. Que me dará su sí frente al altar y estará conmigo durante toda mi vida. Que será el padre de mis hijos y el abuelo de mis nietos. Que me levantará el ánimo cuando esté decaída y me hará caricias cuando me sienta sola. Que me dará un libro cada semana y cocinará conmigo los domingos. Que me llevará de paseo por el parque y observará conmigo los atardeceres. Que me contendrá en mis locuras y aplacará mis enojos. Que me hará cosquillas cuando necesite reír y me besará la frente con ternura.

Él es alguien que me amará hasta el fin de sus días, pero... ¿Cómo aprendo yo a amarlo? A veces pienso que cuanto más malvado es alguien conmigo, más me enamora. Pero cuando se me presenta la persona que  siempre soñé, soy lo suficientemente idiota como para correr el riesgo de perderlo. ¿Podré abrir los ojos antes de que sea demasiado tarde? O quizás, mis ojos ya están abiertos como para ver lo que hay en juego. Tal vez, sólo necesite abrir el corazón. 

lunes, 6 de agosto de 2012

Puertas

     
          Cierra tus puertas.
          No por orgullo, ni soberbia, sino porque ya no llevan a ninguna parte. 

Paulo Coelho           


Hoy cerré una puerta, o dos. No estoy del todo segura. Quizás hayan sido tres. Fue doloroso, aunque no haya derramado una sola lágrima. Lo intenté, pero se negaron a salir. Todavía las siento palpitando entre mis párpados, torturándome por el hecho de que por más que lo intente, no van a permitir que las deje caer. Así son, rebeldes como yo, que un día me niego a cerrar una puerta y al otro, me he quedado sola en el pequeño centro de mi alma, rodeada de puertas que ya no se pueden abrir. 

Me desespero, temo haberme equivocado. Me da miedo haber abandonado puertas que sí llevaban a alguna parte, pero que por orgullo o soberbia, decidí cerrarlas y tirar la llave. Es aterrador comenzar el camino por una de las aberturas que aún permanecen a mi disposición y descubrir un día que detrás de ella sólo había nada. Y cuando me vuelva para emprender el retorno, descubriré que la puerta ha desaparecido y que la eternidad me aguarda en una pesadilla. Entonces, sabré que jamás podré escapar... ni morir. 


viernes, 20 de julio de 2012

Caos

A veces me pregunto si hice bien en rehusarme a seguir mis sueños. Creo que algo mal hice en el proceso de construcción de mi vida. Sino, no me encontraría tan mal en estos momentos. ¿Elegí la carrera equivocada? ¿Mi vocación no era la escogida? ¿Por qué comenzar un noviazgo en lugar de disfrutar de la vida? Miles de preguntas sin respuesta, decisiones aparentemente mal tomadas cuyo único móvil fue el miedo y su producto hoy es la tristeza.

Hoy leía sobre que la libertad no es elegir siempre y en todo momento lo que yo quiero, sino aprender a aceptar con alegría lo que me toca. ¿Es esto lo que me toca? ¿Un cajón de sueños rotos y esperanzas vanas acerca de cosas que jamás se van a cumplir? Si es así, me resultaría difícil, por no decir imposible, llegar a admitirlo algún día con complacencia como una parte inherente de mi vida.

No entiendo qué hice para merecer la carga que llevo hoy encima -que sin dudas está lejos de ser ligeramente pesada- ni por qué me duele tanto lidiar con ella. Pero tampoco comprendo por qué no debería merecerla. Estoy en una dualidad extraña, constante, entre lo que soy realmente y lo que me gustaría llegar a ser. Pero ese ideal está tan lejos de mí, en todos los sentidos, que temo no lograr nunca siquiera a asemejarme a él. 

Nadie sospecha la complejidad de los problemas que me acechan ni creo que alguna vez pueda hacerlo. Las versiones que cuento o que comprenden son siempre incompletas. Al fin y al cabo, vivo intentando disimular el extraño mundo que tengo dentro poniendo mi mejor rostro al resto. Pero ya estoy harta de ponerle una sonrisa al mundo, mientras siento que en mi interior todo se desmorona.


sábado, 14 de julio de 2012

Todavía no

Todo era mejor cuando me ignorabas.

Yo también lo hacía. La vida marchaba perfecta. Había cerrado la tortuosa etapa cuya bandera había lucido tu nombre. Demasiado tiempo encerrada en aquel caos, abrumada por tu recuerdo. Puedo sentir como si fuera ayer, el día que volví a respirar el aire puro de la libertad. Ese momento en que dejé de quererte, de necesitarte; en el que te guardé tan sólo como una de esas cosas que inevitablemente debieron suceder en tu vida, pero que ya no forman parte de tu presente, sino de tu pasado.

Mi día había sido estupendo, no esperaba que de pronto me cayera como un meteorito la noticia de que todavía recuerdas mi existencia. La sequedad que produjo en mi boca fue únicamente comparable con la dolorosa patada propinada a mi estómago. No tenías necesidad ni derecho de hacer lo que hiciste. No quería recordarte, no necesitaba recordarte. Qué egoísta eres, influenciando en mi vida con tu sonrisa de suficiencia, sabiendo que todavía, aún después de tantos años, puedes estremecerme. 

Fue lo único que hiciste, una fugaz aparición para que no te olvide, para torturarme. Y volviste a esfumarte con la misma velocidad con que te habías presentado, dejándome aquí, sola, con la horrible sensación de que una pequeña parte de mi corazón jamás dejó de pertenecerte.


Y esa maldita canción que no se sale de mi mente...

martes, 26 de junio de 2012

Dulces sueños

A veces me pregunto cuál es la diferencia entre el bien y el mal. ¿Cuál es el límite que separa el acierto del error? ¿De qué lado de la fina línea que los divide estoy yo? 

Destrozada, herida por la vida misma, busco encontrarme en un espejo que nada refleja. Intento hallar los vestigios que mis actos fueron dejando en el camino, tratando de situarme físicamente en lo correcto o lo equivocado. Pero no hay nada...

Nada más que mierda. El momento en que lo admito, es sin duda alguna el más oscuro y escabroso de mi existencia. A veces es mejor ser nada, antes que encarnar a la mismísima miseria. Sin embargo, hoy no me toca la salida fácil, hoy no puedo fingir y seguir. Hoy me toca enfrentarme a mis fobias, a mis asquerosos defectos que tanto se regodean de su gloriosa magnanimidad. De pronto estoy tan segura del lado de la línea en el cual me ha tocado situarse, que me agarra miedo... Miedo de no lograr salir viva de esta pesadilla que acaba de comenzar.


miércoles, 20 de junio de 2012

Contigo



Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata,
porque amores que matan nunca mueren.



Joaquín Sabina.

martes, 5 de junio de 2012

Todo tiene un final...


... todo termina.

Así dice la canción, así lo he dicho yo, así me lo han repetido hasta el hartazgo. Y a pesar de ello, hay cosas a las que soy incapaz de darle un cierre. Recuerdos se agolpan en mi mente, atormentando mis pensamientos con imágenes que no quiero recordar, que no debería recordar. Pero las recibo, las saboreo con audaz morbosidad, regocijándome en mi propia bronca.

Alguien, en algún lugar muy lejano, llama a mi puerta. Apenas lo oigo, estoy demasiado ocupada compadeciéndome de mí misma como para percatarme de aquella presencia que quiere entrar en mi vida. Insiste, ahora clama por mí a gritos. Me parece escuchar una súplica lejana, pero resulta ser otro recuerdo que acude a mi ser, inundándome de tristeza una vez más. Luego de mucho tiempo se da por vencido. Se hace el silencio y desaparece. Es entonces cuando percibo el eco de sus gemidos, un llamado que me toca el corazón como el fuego de una antorcha ardiente. Comienzo a desearlo. Lo busco y no lo encuentro. Ya no está, ya se ha ido, ya estoy sola otra vez. Sola con mis recuerdos, recuerdos de los que él ahora forma parte. Recuerdos de lo que no fue, pero que pudo haber sido.

Miro al vacío que se cierne a mi alrededor y estallo en llanto. Sola, atormentada por mis recuerdos... Por tu recuerdo.

sábado, 2 de junio de 2012

Divina tentación

Te acercas a pocos centímetros de mi cuerpo y ya no puedo contenerme. Siento mi vida desvanecerse al compás de los latidos de tu corazón. Sé que está mal lo que hacemos, pero por alguna extraña razón no me importa. Te beso, me besas... Y algo más. Siempre es más, más de lo que tengo, más de lo que puedo darte. Lo terreno se nos queda corto, arañamos el cielo con las manos. Pero tan rápido como llega, el fuego se acaba, sumiéndome otra vez en lo equivocada de mi realidad. Me siento culpable y lloro. Intento olvidar y no puedo.

Los días pasan y vuelvo a caer. Me olvido del infierno que me espera al regresar, me basta con tratar de alcanzar una vez más el paraíso. No tengo miedo de cruzar la barrera de lo prohibido, es sólo que olvido cómo me sentiré al regresar. No me aterra el salto... sólo la caída.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Hálito

Hoy quiero cantarle al dolor,
hasta que la vida me abandone
y el cielo se vuelva tierra.

Beber del pecado su hiel
y sufrir en un vago consuelo.
Hundirme en la propia miseria.

Arrancar el cuerpo del alma,
pagando así la redención
con la sangre de mis venas.



lunes, 28 de mayo de 2012

La duda

Veo en tus ojos el amor que por mí profesas y me pregunto si soy merecedora de tal afecto. Me intriga si te conservo porque te quiero con locura, o por un afán egoísta de que con tu presencia mediante, yo pueda cumplir mis sueños. ¿Qué es enamorarse? Antes tenía una idea de ello. Pero, tras conocerte, todos mis estrictos estándares y mis definiciones cuidadosamente calculadas de lo que debía ser cada sentimiento se desvanecieron.

Es extraño. Hay días en los que siento que se me va la vida si no estoy a tu lado. Sin embargo, en mis ataques de apatía parece que me da igual permanecer contigo toda una eternidad que morir sin volver a verte. Pero así y todo, me pongo a pensarlo profundamente y no puedo imaginarme un futuro que no sea en tu compañía.

Entonces, ¿por qué la duda?


jueves, 10 de mayo de 2012

Mi debilidad

Estás alterada, confusa. Tus gritos opacan por completo la música de fondo que ya se escucha menos que el silencio. Los platos vuelan por la habitación, teniéndolo a él como único receptor. La histeria abunda, la paciencia está ausente. Las lágrimas ruedan por tus mejillas, mientras que te arañas el rostro con desesperación.  Él está callado, no dice nada.  Sólo se limita a esquivar los proyectiles que atraviesan el aire en su dirección.

De pronto y sin previo aviso, atraviesa el ambiente con sólo tres zancadas, deteniéndose delante tuyo. Levanta tu rostro con suavidad, posando sus dedos debajo de tu barbilla. Y te planta un señor beso, así de la nada, como si toda tu violencia jamás le hubiese importado. 

Tu enojo queda olvidado, tu llanto termina por desaparecer en un tenue suspiro... Y te rindes. Lo quieres con tanta locura, que no puedes hacer otra cosa. Sabes que vale la pena dejar de lado todos los problemas, aunque sólo sea para volver a obtener un pequeño pedazo de ese paraíso. Por muy pequeño que sea.

lunes, 7 de mayo de 2012

Sácate una cana

Su vida había transcurrido normalmente, sin ningún acontecimiento extraordinario, hasta ese día. Tras levantarse al despuntar el alba, se dirigió hacia el tocador. Removió un par de frascos y se quitó la redecilla que sostenía su cabello. Luego de rebuscar su crema predilecta, abrió el pomo y con delicadeza vertió un poco de su contenido sobre sus níveos dedos. Levantó la mirada hacia su reflejo y se acercó al espejo, con el fin de obtener una mejor visión de lo que estaba por hacer. 

Fue entonces cuando la descubrió. Flotando entre su cabello azabache, etérea y traviesa como una niña coqueta entre un centenar de niños, bailaba una cana. La contempló, asombrada al principio, reacia después. Frunció la nariz y sus labios se curvaron en una expresión de disgusto. ¿Qué hacía esa cosa allí? No se encontraba en ese sitio el día anterior, podía asegurarlo. ¿La habría implantado el duende de la vejez mientras dormía? Temerosa de que se cumpliese el refrán de que si la arrancas te salen siete, la ocultó como pudo, entre su melena oscura. Pero la cana no estaba decidida a permanecer en el anonimato. A media mañana, uno de sus compañeros de trabajo que rara vez le dirigía la palabra, realizó el primer comentario en voz alta sobre la inquilina que descansaba en su cabeza. Lejos de hacerlo de forma despectiva, argumentó que ni siquiera los más bellos se libraban de ellas. La muchacha rió. A otros de sus colegas les pareció divertida la idea y pasaron toda la hora del almuerzo charlando animadamente con ella, quien rara vez gozaba de una compañía que no fuera la propia en esos horarios. 

Al llegar la noche, volvió a contemplarse en el espejo. Dirigió toda su atención hacia la cana, gustosa de haber recibido tantos buenos tratos aquel día. La cogió entre los dedos índice y pulgar... Y la arrancó. A la mañana siguiente, grata fue la sorpresa de descubrir siete canas nuevas y refulgentes en su cabeza. Esa vez, acaparó la atención de su mejor amiga, quien escandalizada se preguntó si a ella también le estaría llegando la hora de ponerse "antigua", como le gustaba llamarlo. Pero así y todo, pasaron una estupenda tarde. Tan feliz fue ese día para la joven, que al caer la tarde, se despidió de sus siete canas, para despertarse al otro día con cuarenta y nueve cabellos blanquecinos decorando su melena color azabache. 

Y así fue pasando su vida. Su monótona rutina se transformó en un apasionante camino al éxito. Su cabellera se fue tornando cada vez más blanca, hasta que llegó la noche en la que no pudo seguir arrancándose canas, pues aquello le hubiese equivalido a quedarse pelada. Ya no quedaba una sola mancha negra en su melena. Su cuero cabelludo estaba malherido por el continuo esfuerzo de todas las noches, pero  las canas decoraban su rostro, fuertes y resistentes. Y ella era feliz. Arrancar cada cana había supuesto un sacrificio, un esfuerzo. Pero los frutos de aquello habían sido cien veces más gratificantes. Habiendo llegado al culmen de su vida, podía declararse completamente hecha. Y pensar que todo había comenzado por una tonta cana. Muchas habrían hecho un desesperante drama al descubrirla, pero ella no... 

Ella había sido optimista.


jueves, 3 de mayo de 2012

Silencio

¿Qué son los días si no hay algo por lo cual vivirlos? Creo que pasé estos dos últimos meses aguardando, impaciente. Sabía que mi relato no era lo suficientemente bueno como podría haber sido, que era sólo un cúmulo de palabras sin demasiado sentido... Pero esperaba verme ahí, creía que quizás era todo una retorcida maquinación de mi cerebro, que siempre se empeña en demostrarme que todo lo que hago es horrible. 

Treinta finalistas. Y mi nombre no estaba entre ellos. Definitivamente, creo que no fue mi mente la que me estaba jugando una mala pasada, sino que era la cruda verdad. No soy lo suficientemente buena. Sueños rotos, esperanzas desperdiciadas... Y desgano. Justo en el momento en que menos lo necesito.

¿Volveré a pasarme por aquí? No lo sé... Tan sólo tenía ganas de dejar una vez más una pequeña huella, prolongar un poco más el doloroso letargo, hasta que el mundo se olvide por completo de mi existencia.


martes, 13 de marzo de 2012

Abandono



Retazos de una vida en borrador,
acordes inconclusos en clave de fa. 
Estelas de un fugaz resplandor
que me estremece... y se esfuma.



sábado, 10 de marzo de 2012

Sábado anómalo

Odio la frase "me pasan cosas con vos". Parece que tuviéramos un orgasmo crónico para con una persona. O sea, es escuchar a alguien que la dice, ya sea en la televisión o en la vida real, y me parece verlo en un estado cuasi catatónico, babeando y con eventuales sacudidas involuntarias de su cuerpo. Asquito, yes

Hoy no tengo mi inspiración mística para escribir cosas bonitas, no. Por eso esta acumulación de facts sin sentido. Pero bueno. Volviendo a lo importante... Lo de que quiero escribir a diario y que mencionaba la otra vez, es por una razón. Por más que muchas entradas vayan a ser cortas, extrañas o whatever; necesito ponerme una meta y cumplirla. Este es mi año de llevar a cabo todos mis propósitos. Soy una persona que deja siempre las cosas por la mitad, a medio hacer o, en los peores casos, ni bien las empiezo. Entonces, habituarme a cumplir lo que me propongo es en cierto modo, perfeccionarme a mí misma. De lo contrario, a este paso voy a terminar siendo una irresponsable toda mi vida. Hoy tenía que ir a un Encuentro muy especial y lo olvidé por completo. Me siento pésima por eso, especialmente porque en cierto modo le eché involuntariamente la culpa a otra persona de mi olvido y ahora me siento extraña respecto a dicho personaje. Supongo que durante el día se me pasará y también se me irá la rabia por haberme quedado dormida. 

Aprovecho esta entrada de descargue para agradecer a esas personitas que me siguen y me comentan lo que escribo día a día. ¡Ya van más de cincuenta seguidores! Creo que ver esto me ha levantado un poco el ánimo, especialmente porque jamás hice este blog pensando que algún día lo leería tanta gente, o alguien siquiera. Y me anima muchísimo leer sus comentarios, sus consejos, sus ánimos... Sus todo. 

Gracias muchas. 

Later!

viernes, 9 de marzo de 2012

Mujeres

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio, o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran solo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuantas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Solo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad...


Mario Vargas Llosa.

jueves, 8 de marzo de 2012

Relato entregado

Me había propuesto desde un día de febrero que no recuerdo, publicar todos los días algo en este blog. Al menos, esperaba que me durara todo el mes de marzo. Pero no, ya he fallado en el día 7. Qué mal, qué mal. Bueno, pero tengo la excusa. Estuve muy atareada ultimando detalles de mi relato para el concurso, el cual fui a llevar hoy a la editorial. Me he topado con otra chica que también llevaba lo suyo y me he quedado en plan... Diantres. Uno no se da cuenta de la seriedad de la competición hasta que no ve a sus contrincantes.

Pero en fin, con algo de suerte -qué va, muchísima necesito-, ganaré y me declararé auténticamente feliz. Ahora estoy fundida de cansacio luego de todo lo que he caminado, junto con el correspondiente viaje de pie en el colectivo, y realmente no tengo cerebro para pensar nada decente, así que tendréis que disculpar mi sositud en esta entrada. Prometo que, luego de que publiquen los resultados del concurso (me quedan casi dos meses hasta entonces), subiré el relato en el hueco que me ha quedado por el día de ayer que estuve sin publicar. Además de que quiero serle fiel a la fecha de finalización del mismo. Y ya os contaré si he ganado o no. Rezad para que sí... Aunque lo dudo.

Casi lo olvido... ¡Feliz día a todas las mujeres!

Later!


martes, 6 de marzo de 2012

Coffee & tea



Si callo las cosas, es porque al decirlas tengo miedo de dejar de sentirlas. ¿Pueden escaparse los sentimientos a través de las palabras pronunciadas por mis labios? No lo sé, pero tengo la sospecha certera de que a cada beso tuyo, una parte de mí se va contigo y deja de pertenecerme.


lunes, 5 de marzo de 2012

T'esnucaré contra'l bidé

Gente inconformista. La hay por doquier, yo misma soy una de esas personas. Sin embargo, hay un grupo en particular que todavía no termino de decidirme si me apena o me horroriza. Sí, tú que estás leyendo esto y cada día te vuelves esclava de la báscula y adicta a regalarle todo lo que posees en tu interior al inodoro. Tú y todas esas que viven ardientes de deseo por ser hueso con piel. 

Me apenan, me asquean, me espantan, me asustan, me desesperan. Si pudiera golpearlas para que reaccionaran y descubrieran el vacío absurdo en el que están llevando sus vidas, lo haría. Me indigna. He visto cientos de niños y niñas muriendo de hambre, alimentándose con los desechos olvidados de un basural. Y como esos pocos que yo he visto, hay millones. 

Pero la raza humana es tan inteligente, que cuando tiene comida de sobra para crecer sana y fuerte, se mata de hambre adrede. Y todo porque la distorsionada imagen en su espejo le dice que está gorda. Obesos de estupidez, eso estamos. 

No entiendo la necesidad de estar raquítica, cuando no sólo es egoísta sino que también queda horrible. Las mujeres son bonitas con curvas, con carne para tocar y acariciar. ¿De qué sirve rodear un saco de huesos? Para eso la necrofilia, vamos. He leído que hay una enfermedad en la gente desnutrida, en la cual el cuerpo se empieza a alimentar de su propia carne por falta de comida para sustentarse. ¿Hasta ese punto quieres llegar? ¿Te parece algo digno de admiración? Asco. Eso me das.

Mido un metro setenta y dos, peso sesenta y seis kilos. Tengo pancita y estoy algo sobrada de trasero. Pero soy feliz. La gente me quiere tal cual soy exteriormente, porque valora lo que hay en mi interior. Incluso con mis propias falencias de carácter. Porque el verdadero amor se fundamenta en aceptar al otro tal cual es, con sus defectos y virtudes, no "a pesar de". Y si esperas que la gente te quiera más por estar más delgada, eres idiota. No cambiará su parecer respecto de ti si por dentro sigues siendo la misma mierda. 

Valórate. Sólo eso hará que los demás también lo hagan. Y empieza a alimentarte como corresponde, joder, que me da rabia ver al mundo muriendo de hambre y tú tan impune, vomitando después de comer. 


domingo, 4 de marzo de 2012

Domingo astromántico

¿Cuándo dejé de dudar? No puedo saberlo con exactitud, pero simplemente sucedió. Las piezas del rompecabezas de mi vida comenzaron a encajar súbitamente, dejándome atónita ante tal acontecimiento. Los astros iniciaron su eterna rotación en torno a la tierra, alineándose a mi favor.

Aún así, todavía siento una enorme carencia, un gran vacío en el centro de mi corazón. Dicho espacio está medio maltrecho, de tanto poner y sacar cosas a lo largo de mi existencia. Cada uno de los que pasaron por allí, acaparando dicho espacio por completo o pretendiendo ocuparlo sin lograr su cometido, dejó una marca. Algunas más ligeras, otras tan profundas como el misterio que escondes detrás de tu mirada. Por un largo tiempo, no supe como aliviar su padecimiento ante tanta tortura vivida. Sin embargo, descubrí algo inaudito; la cura para mi enfermedad.

Ese vacío sólo puedes llenarlo tú. Y por primera vez en mucho tiempo, voy a dejarte hacerlo.


sábado, 3 de marzo de 2012

Desaparecer

Quizás sea que estoy en crisis, no lo sé. Tal vez sean las lágrimas contenidas que no culminan en llanto, que poco a poco van destruyendo mi existencia. Pero lo cierto es que necesito gritar mi dolor, aullar como una salvaje desquiciada. De lo contrario, la déspota agonía que hoy tortura mi corazón terminará por consumirme. Y quedará cada vez menos de mí... Hasta el día en que desaparezca.


viernes, 2 de marzo de 2012

Al mejor postor

La música ensordecedora atronaba en el boliche lo suficiente como para adormecer todos sus sentidos. Sin embargo, ni siquiera hacía falta aquel ruido insoportable invadiendo sin permiso sus oídos como para que se sintiera aturdida. El exceso de alcohol en su organismo ya había hecho más que suficiente. El bamboleo de su cuerpo lo indicaba con claridad, mientras que su sensual danzar desvaído no hacía más que tentar a todos los de su entorno, haciéndola lucir como una presa sumamente apetecible.

Y a ella, el hecho de encontrarse en aquel estado no parecía importarle en lo absoluto. Bailaba sin cesar, pasando de mano en mano, de boca en boca, perdida en la multitud… Regalando su cuerpo al mejor postor.


jueves, 1 de marzo de 2012


Me acostumbré tanto a tu voz, que demasiado insípido suena el silencio. 
Me acostumbré tanto a tu amor, que la soledad parece un infierno.




miércoles, 29 de febrero de 2012

Do it yourself


No quiero un príncipe azul, ya tengo mi muñeco de trapo.
No quiero un príncipe azul, ya tengo mi muñeco de trapo.
No quiero un príncipe azul, ya tengo mi muñeco de trapo.
No quiero un príncipe azul, ya tengo mi muñeco de trapo.


Quizás, de tanto repetirlo, algún día acabe por creérmelo. Espero que sea pronto, porque sino me encontraré en graves problemas. Pero bueno, no es algo sobre lo cual vaya a hablar más en el día de hoy, pues ya tuve suficiente misticismo con mi relato de ayer y con las ideas que llevo en borradores por doquier. 

Vamos a romper la rutina de las palabras bonitas y a hablar un poco de mí misma, sin vueltas. En el examen de ayer me fue genial, saqué un nueve sobre diez y me he quedado muy contenta. Tanto, que decidí no rendir el final que me quedaba pendiente (bah, uno de los tantos) y darme unas pequeñas vacaciones antes del comienzo de las clases. Fue así que me sumergí en el mundo de los DIY, de la mano de Fácil y Sencillo, una web que súper recomiendo si les gusta hacer tonterías.





La calidad de la foto y de las cosas es un asco, pero bueno igual me divierto. Por si no entendéis lo que son...  Un lápiz-flor, que sin duda se ve mucho mejor desde arriba que de perfil, porque se aprecia más la parte "flor", pero no me apetece volver a encender la cámara para tomar otra fotografía. Un collar con forma de... ¿Cartera y flecos? Ni yo lo sé, pero no importa, es raro y queda bonito con las camisas blancas, por más que mi madre opine lo contrario. Dos pulseras trenzadas de tela, no hay mucho más que decir de ellas. Una colita  -así les decimos aquí- para el cabello, que vendría a ser ese amontonamiento de telas. Siempre quise tener una, pues me parece que quedan preciosas, y finalmente la he hecho yo. Y por último, pero no menos importante, esa letra A con polainas que parecen los sombreros esos rusos que no recuerdo cómo se llaman, que ha pasado a decorar la puerta de mi cuarto. Porque sí, en el mundo real me llaman más Agustina que otra cosa. Pero como seudónimo artístico, sin duda prefiero mi otro nombre.

Y ya me dejo de bobadas, que seguro debo estar aburriendo a todo aquel que haya llegado hasta esta parte de la entrada.

Later!


martes, 28 de febrero de 2012

Disparo inmanente

Su silueta, efímera como la luz de un relámpago, se bamboleó unos instantes para luego caer de espaldas sobre la cama. No tardó en seguirla otra figura mucho más robusta e intrépida. Desnudos. Sus cuerpos se perdieron entre las sábanas, inmersos en un océano de deseo y pasión.

Un disparo. El áspero sonido resonó en la oscuridad, destrozando con su tajante sonido la monótona cadencia con la que había comenzado a moverse la pareja, presa de su ardiente rutina nocturna. Peligro. Ambos se detuvieron al unísono, separándose como si nada de aquello hubiese tenido lugar segundos atrás. Esa noche no sería destinada a satisfacer sus necesidades más promiscuas.

Ella cogió una enorme camisa y se la colocó encima de su cuerpo, a quien segundos antes lo vestía la nada. Uno, dos, tres pasos. Abrió el ropero y se ocultó en su interior. La puerta de la habitación se abrió de un golpe. Escuchó los dedos de él deslizarse por la mesa de noche buscando el revólver. Un ruido sordo. El arma había caído al suelo; era el fin de toda esperanza.

Otro disparo. Una mano tan suya como ajena a la vez le tapó la boca para que no gritara. Silencio, más silencio. Los pasos se alejaron por el corredor, pero la puerta no volvió a cerrarse. La estancia quedó vacía. Y ella, sola. Varias horas pasaron, hasta que las sirenas de policía comenzaron a escucharse en la lejanía. Ruidos. De pronto la habitación estaba llena de gente, aunque ella no podía verla aún le era posible escucharlos hablar y vociferar. Hasta que alguien abrió la puerta del armario.

Y la vieron. Brazos, manos, ojos y oídos, todos sobre ella. Dispuestos a ayudarla, sólo constituyeron un estorbo para su soledad. Molestias. No los quería, no deseaba a nadie de esos. Sólo lo quería a él, al cadáver que reposaba en el suelo con un hilo de sangre resbalando desde su sien hasta el parqué. Pero estaba muerto. Y ya nada iba a despertarlo.

Jamás se había sentido tan sola. Irónico en aquellas circunstancias. Había gente. Muchas personas a su alrededor. Nunca en su vida había estado tan acompañada y aún así el vacío se cernía sobre ella, hundiéndola en su gran pesar...

Hasta consumirla.


lunes, 27 de febrero de 2012

Lunes sin rutina

Hoy sentí la necesidad de cambiar, de volver mi vida un poco más alegre. En lo vana que es mi existencia, dejé que esa transformación se realizara en mi querido blog, que ahora luce más monocromático que nunca, pero al menos lo hace de forma más bonita que antes. También añadí unos cuantos gustos a mi perfil personal, que sin duda no son todos los que poseo, pero fueron los que acudieron a mi mente en estos instantes que dediqué a pensar dichas cosas. 

Me sentí un poco mejor al hacerlo. Pero ahora me siento un poco peor, dado que no estudié todo lo que debería haber estudiado. Y estoy a menos de ocho horas de mi examen. Hay tormenta y no me apetece dormir, de todos modos. Prefiero mil veces oír el ruido de los truenos y el constante repiquetear de las gotas de lluvia contra las chapas.

Y no me extenderé más con tonterías, que me quedan cinco hojas y acabo mi último repaso. Es lo que tienen los feriados, a una ni ganas le dan de estudiar en ellos.

Later!


domingo, 26 de febrero de 2012

Mi felicidad

Explícame tú qué hago yo para meterme en estos problemas. No escogí ser así, sin embargo, no puedo evitarlo. Me marea, me enferma, me deprime, me duele. Pero aún así, nada puedo hacer para remediarlo. Te pierdo. A cada segundo que pasa, te encuentras cada vez más lejos. Intento hacer que permanezcas junto a mí, mas todo lo que digo no hace más que empeorarlo. ¡Quédate, por favor! No quiero que te vayas. Tal vez no lo demuestre lo suficiente, pero lo cierto es que te necesito aquí, a mi lado. Te quiero en este lugar. Por más que me lo niegue constantemente a mí misma, en el fondo, hay algo de mí que me ha hecho completamente dependiente a ti. Tu nombre lleva escrita la palabra felicidad en él. Mi felicidad. Sólo necesito aceptarlo.



Metrovías

Hace varios meses venía meditando sobre la posibilidad de participar en algún concurso de literatura, aunque sólo fuera para acercarme un poco más a mi propio sueño: ser escritora. Ayer, mientras me disponía a descender las escaleras del subte, un enorme cartel de dicha empresa llamó mi atención. 

Concurso. Literatura. Relato. Primer amor. Premios. 

Lo leí varias veces, casi sin poder creer que la maravillosa oportunidad se me hubiera presentado de manera tan inoportuna. Y me dije, "sí, voy a participar". Después de todo, aún tenía mucho tiempo para escribir porque los días para presentar las Obras -como ellos las llaman- todavía no acaban. Sin embargo, cuando me puse a pensar sobre qué escribir, me di cuenta de que no sé escribir relatos optimistas de gente enamorada. Tendría que apelar a la tragedia, pero la consigna de que fuese sobre un primer amor, me complicó aún más las cosas. ¿Ser realista y contar mis propias historias o tratar de gestar una nueva de la nada?

Ah, la horrible indecisión. Sólo espero que, cuando las palabras lleguen a mí, no sea demasiado tarde.


Later!



miércoles, 22 de febrero de 2012

Pobre corazón

Basta. Basta. Basta. Por favor, te lo imploro, no tortures más a mi pobre corazón. Está cansado, ¿no ves? Al pobrecillo le cuesta respirar. No necesita que lo sigan agobiando, así que vete. Ya, ahora, en este mismo instante. Márchate bien lejos y déjalo dormitar. 

¡Vamos, vete! ¿Qué esperas? ¡No! Ya te he dicho que no te quiero cerca. No dejaré que vuelvas a tener ningún tipo de influencia sobre mi corazón. ¡Déjalo ya! ¿Es que no entiendes? No te quiero aquí, él tampoco te quiere aquí. Bueno, en realidad sí que lo hace, pero yo no voy a permitir que te quedes en este lugar, no quiero que vuelvas a dañarlo. Te eliminaré de la peor manera si es necesario. Muy bien, eso, aléjate. Vete, vamos, más deprisa.

Mira, corazón, se está yendo. ¿Lo ves? ¿Por qué lloras? Si ya no tendrás que verlo nunca más. Shh, shh. Calla mi pobre corazón. Ya se ha ido, no volverá a molestarte. Ahora descansa, junta nuevas fuerzas. Sé que te ha lastimado mucho, pero quizás mañana puedas volver a amar.



martes, 21 de febrero de 2012

Blogger

Blogger no me deja comentar blogs, así que pido disculpas a todos aquellos a los que sigo y últimamente no estuve comentando sus entradas. Viene fallándome hace tiempo, pero igual sigo leyendo todo a diario. ¿Eh?



miércoles, 15 de febrero de 2012

Transfórmame

Escríbeme un poema con rima asonante. Cuenta los versos y procura que no sean múltiplos de cinco. Quiebra mi rutina, cambia mis esquemas. No me ayudes a vivir esclavizada a mis vicios, instrúyeme sobre cómo derrotarlos. Aprésalos sin piedad, otórgame la fortaleza necesaria para destruirlos. Demuéstrame cómo dejar de vivir con los brazos cruzados, abriéndolos a la vida. Endulza mi locura, domestica mi voluntad. Esclavizando mi persona a la tuya, enséñame lo que es la libertad. 


martes, 14 de febrero de 2012

Naranjas

Las naranjas no son perfectas. Si la cortas a la mitad, jamás obtendrás dos trozos iguales. Sin embargo, siempre serán complementarios. Sólo ellos dos serán capaces de conformar una pieza inseparable. Si pruebas con mitades de otras naranjas, ninguna encajará a la perfección. Quizás haya algunas similares, que puedan pasar por la verdadera mitad que complementa a la otra. Sin embargo, tarde o temprano, se sabrá que no es la correcta. 

Porque sólo hay una. Cada media naranja tiene otra que junto a ella forma el fruto entero. Pero ésta es única, no hay otra que pueda hacerlo de la misma forma que aquella que fue creada para complementarla. Si una mitad se duplicara, tampoco lograría compensar la estructura idónea de la naranja que conformaría con aquella que fue destinada para ser su compañera hasta que la muerte las separe. 

Ninguna media naranja será perfecta, siempre tendrá sus irregularidades, sus defectos. No obstante, la unión con la mitad que la complementa siempre lo será. Porque fueron creadas para estar juntas. Sólo hay que saber encontrarla.


domingo, 12 de febrero de 2012

Quiero, quiero, quiero





Quiero mi pin de sinsajo. Lo necesito desesperadamente. Sí, así como una pequeña que tiene una rabieta por una nueva Barbie, yo quiero mi insignia. Pero sale mucho dinero, demasiado. Tengo lo suficiente como para comprarlo, pero no era para gastarlo en eso, era para mis Vans. ¿Iría descalza por la vida pero con un sinsajo en la mochila? Lo peor es que sería capaz.


Pobre de mí; estoy obsesionada.


Quiero hacer un cambio en mi vida, necesito hacerlo. Creo que esto del sinsajo tiene su motivo dentro de toda esta revolución interna -y externa- que quiero llevar a cabo. Pero como para todo, necesito dinero. Hoy en día, si no tenés dinero, no sos nadie. No podés hacer una revolución vos solo con los bolsillos vacíos. Para ello, necesitarías otros doscientos en las mismas condiciones que vos. Pero nadie va a mover masas porque yo les diga. Desgraciadamente, en esta lucha estoy sola. Y cada día, eso me importa menos.

¡Atentos! La revolución está por comenzar.


jueves, 9 de febrero de 2012

Odisea del pie izquierdo

Caminaba. Sin prisa pero sin pausa. No podía hacer otra cosa. Era eso o llorar. Pero el día no estaba para derramar el llanto. Había sido tan idiota, tan ilusa. Pero había sido su culpa, de nadie más. Ningún otro ser humano la había enviado a perseguir sueños tan vanos como los que la habían llevado aquel día a esa calle. 

Acicalada como pocas veces se la veía, pero aún así luciendo increíblemente natural, se subió al colectivo que la llevaría a destino. Entusiasmada, esperanzada. Aquel era el día, el momento, el lugar. Los latidos de su agitado corazón lo afirmaban. Los minutos pasaron, la hora también. Un par de cuadras y allí estaba, finalmente. Ese era su momento, podía sentirlo.

Ring, ring. Sonó el timbre. Entonces, empezó la decadencia.

En ese instante en que sintió estar de pie en la cima gloriosa del mundo terrenal, se topó con la álgida realidad, que la transformó automáticamente a un pequeño despojo humano. Que pim, que pam. Todo acabó más rápido de cómo creyó que había comenzado. Ni siquiera tuvo tiempo de saborearlo. Tampoco había qué disfrutar, a decir verdad. Nada, nada de nada.

Miles de sueños se vieron reducidos a cenizas en cuestión de momentos. Sólo le quedó la nada, que aún con su presencia no logró reemplazar en su plenitud la ausencia de todo lo demás. Lo que había tomado por un príncipe, se había vuelto un sapo feo y verrugoso. Al carruaje que se suponía debía esperarla para regresar, se lo había llevado el viento. No había a lo que aferrarse para sostener las imperiosas necesidades que su amedrentado espíritu debía satisfacer. Y por eso empezó a caminar. Muchas cuadras, unas cuantas horas, varios días. 

Aquello le había pasado por comenzar el día con el pie izquierdo. ¡Con lo fácil que es pensar qué planta apoyarás primero! Cosas de la vida, dicen. De su vida. O de la mía. Pero... Si es de la mía propia, ¿a quién le voy a reclamar por el seguro de recomposición de mis emociones rotas?

Andá a cantarle a Gardel, me dijeron, a ver si te escucha.



domingo, 5 de febrero de 2012

¿Príncipe azul u oso de trapo?


"Porque no existen dos osos de trapo exactamente iguales, y pocos se paran a mirarlos. No todos los niños tienen la suerte de tener uno. Los príncipes azules, en cambio, vienen hechos de fábrica. Son como los Ken. Están en casi todos los pasillos de las jugueterías. Hay miles iguales. Quien lo quiere, termina teniéndolo. Juegas dos días con ellos y después, te cansas. En cambio, cuando te regalan un oso de trapo, no te gusta. Pones mala cara. Pero después, no puedes evitar dormir con él cada noche. Incluso cuando te haces mayor. El oso de trapo es ese juguete que jamás tiras, ese que siempre está. A veces te da verguenza reconocerlo. Pero si tuvieras que salvar una sola cosa, sería el oso de trapo."

jueves, 2 de febrero de 2012

Cuestiones

Hay muchas cosas en este mundo que me molestan. Podría hacer una lista, dejando constancia de todas ellas. ¿Pero qué? ¿Valdría la pena? ¿Dejaría de detestar su molesta presencia tan cerca de mí? Probablemente no. Sería inútil, como todo en esta vida.

¿A donde vamos? ¿De dónde venimos? Preguntas a las que constantemente estamos intentando encontrarles una respuesta, pero... ¿Para qué? ¿Nos cambiará en algo? Lo dudo, realmente. Y eso que yo lo he intentado, pero nada. Sigo igual. ¿Es tan difícil de cambiar la propia esencia? ¿Estamos predestinados a ser algo por más que no queramos hacerlo? Tampoco podría decirlo con total certeza.

Como siempre, todo es muy confuso. Y en mi cabeza no hay respuestas, sólo preguntas...

Sólo preguntas.


domingo, 29 de enero de 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

Expresarme

Hoy mi alma quiere gritar mis pensamientos. Y creo que voy a dejarla. Hasta que se desangre, hasta que muera del dolor.

Con la escritura potencio mis sentimientos, dejo salir esa parte oscura de mí que no tiene otro modo de expresarse. No puedo dejar que se escape de otra forma que no sea ésa, pues podría llevar a la destrucción del mundo que me rodea. Incluso del mío propio. Tampoco puedo mantenerla encerrada en mi interior, porque de ese modo, terminaría por matarme el alma. 

Muchas cosas se acumulan en mi cabeza. Demasiadas. Ese cúmulo de ideas que me llevan a sufrir la eterna contradicción de la mente del hombre. Quiero pero no quiero, vete pero quédate. Raro. Todo impregnado de rareza. Complicación, hastío, delirio.

Por eso debo quitarlas. A saber cómo lo haré. Lo bueno es que, al menos, ellas también quieren salir. Si no desearan hacerlo, estaría en un verdadero problema. De los grandes. Y no sé a ciencia cierta si podría sobrevivirlo.

Tampoco quiero averiguarlo.

jueves, 12 de enero de 2012

La ventana del alma

Casi un mes estuve sin permitirme expresar mis sentimientos. Debería resultarme extrañamente frustrante, pero descubrí que sólo fue agotador. Ahora busco una forma de encontrar una salida, una vía de descarga para todo aquello que estuvo encerrado, acumulándose. Y asombrada descubro que no la hay.

¿Pero qué demonios?

Decido mirar dentro de mí, abrir la ventanita que da a los pensamientos más escabrosos de mi alma. Introduzco mi cabeza bien adentro y le doy al interruptor que enciende la luz, esperando encontrar un maremoto de alborotadas ideas luchando por salir. Pero está vacía.

Desesperación.

¿Dónde están? ¿Qué diantres hicieron con los pedacitos de mi alma? Siento a mis ojos salirse de sus órbitas, explotando en un estallido de sangre y partículas nerviosas. Asco. Al menos la habitación del pánico ya no está vacía. La cárcel de mi alma ahora está manchada con despojos de mi propio cuerpo.

La lucha inicia.

En un combate a tientas contra mi propia ceguera, me arrojo como un animal desquiciado al interior de mi encierro personal. Es difícil, pues el hueco es pequeño, como para que los retazos intangibles de mi ser no puedan escaparse con facilidad de allí. 

Sin embargo, lo hicieron.

Siento mis huesos crujir al estamparme contra el suelo. La ventana estaba muy alta. Maldito aquel al que se le ocurrió diseñar algo tan poco propicio para mi alma. Me incorporo como puedo, pero los tobillos me fallan y la carne se desgarra al chocar mis huesos contra el cemento.

Dolor. 

No creo poder soportarlo por mucho tiempo más. No sin mi alma. ¿Quién me la habrá robado? ¿Por qué aún sin ella puedo seguir sintiendo? Creía que encerrando sus trozos en una prisión sin salida, podría controlarlo todo. Pero no pensé que sucedería esto cuando quisiera dejarlos salir.

Ya casi llega.

Siento a la muerte expandirse sobre mí, deshaciendo cada partícula de mi cuerpo, arrancándola con un doloroso ardor que me hace gritar. Una y otra vez. Mi piel se pega a las paredes del cuarto. La sangre recubre los huesos fileteados que las decoran para que no parezcan tan aburridas. Mis órganos cuelgan del techo, como adornos lúgubres que sin éxito buscan darle algo de calidez al lugar. 

Entonces, el regreso.

Los pequeños retazos de mi alma vuelven a aparecer por allí, casi como si nunca se hubieran ido. No puedo decir que los siento, pues yo ya no soy nada. Pero ellos regresan, ocupando todo el ambiente con una tranquilidad inusitada en algo que alguna vez provino de mí. De todos modos, era perfectamente comprensible que así sucediese...

Mi cuerpo se había convertido en la cárcel de mi alma.