domingo, 5 de febrero de 2012

¿Príncipe azul u oso de trapo?


"Porque no existen dos osos de trapo exactamente iguales, y pocos se paran a mirarlos. No todos los niños tienen la suerte de tener uno. Los príncipes azules, en cambio, vienen hechos de fábrica. Son como los Ken. Están en casi todos los pasillos de las jugueterías. Hay miles iguales. Quien lo quiere, termina teniéndolo. Juegas dos días con ellos y después, te cansas. En cambio, cuando te regalan un oso de trapo, no te gusta. Pones mala cara. Pero después, no puedes evitar dormir con él cada noche. Incluso cuando te haces mayor. El oso de trapo es ese juguete que jamás tiras, ese que siempre está. A veces te da verguenza reconocerlo. Pero si tuvieras que salvar una sola cosa, sería el oso de trapo."

2 comentarios:

  1. Me alegro de que te gustase el texto :) Yo lo usé un poco a modo metáfora, pero a verdad es que me sucede eso. Guardo un cojín con brazos que tenía cuando era pequeña. En su momento, no me pareció precioso. Tampoco fue algo que quisiera. Simplemente, me lo regalaron y ahí sigue aunque esté ya medio destrozado. En cambio, las barbies y otros juguetes que pedía para reyes, deben de estar en algún contenedor de reciclaje :)

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  2. Una metáfora muy clara. Innegablemente cierta. Mis respetos.

    Y es que como alguna vez este despojo habrá comentado en pisadas del camino que se va dejando atrás, el ser humano en sus ser extraño, terco aún cuando comprende que no resulta conveniente serlo.

    Sigo preguntándome por qué será que cada día vamos al encuentro de las rocas más grandes. Será que otra vez la naturaleza nos arrastra de una forma nada ortodoxa a convertirnos en criaturas más fuertes.

    Desconozco si en todos los casos, aquello sea pertinente.

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