domingo, 12 de febrero de 2012

Quiero, quiero, quiero





Quiero mi pin de sinsajo. Lo necesito desesperadamente. Sí, así como una pequeña que tiene una rabieta por una nueva Barbie, yo quiero mi insignia. Pero sale mucho dinero, demasiado. Tengo lo suficiente como para comprarlo, pero no era para gastarlo en eso, era para mis Vans. ¿Iría descalza por la vida pero con un sinsajo en la mochila? Lo peor es que sería capaz.


Pobre de mí; estoy obsesionada.


Quiero hacer un cambio en mi vida, necesito hacerlo. Creo que esto del sinsajo tiene su motivo dentro de toda esta revolución interna -y externa- que quiero llevar a cabo. Pero como para todo, necesito dinero. Hoy en día, si no tenés dinero, no sos nadie. No podés hacer una revolución vos solo con los bolsillos vacíos. Para ello, necesitarías otros doscientos en las mismas condiciones que vos. Pero nadie va a mover masas porque yo les diga. Desgraciadamente, en esta lucha estoy sola. Y cada día, eso me importa menos.

¡Atentos! La revolución está por comenzar.


3 comentarios:

  1. Hace tiempo hice una reflexión parecida en mi blog sobre como con dinero casi todo es posible, y es una pena. ¿Sinsajo, los juegos del hambre? Me lo han recomendado. Algún día lo leeré. Aunque sin lugar a dudas, comprate las vans :D

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  2. Las revoluciones responden a convicciones, no a caprichos. ¿Qué sentido tendría el caer en el juego del mercado por el que tantos otros se han dejado embaucar, para luego de alcanzar la trampa apenas iniciar el cambio?

    Las insignias más valiosas vienen representadas por acciones concretas, más que por estímulos. De igual forma, más vale comprobar cualquier hipótesis por cuenta propia antes que ceñirse a juicios que son ajenos.

    Son tus pasos contra los del mundo.

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  3. Perdona mi ignorancia, pero no se que es un sinsajo. De todos modos, ojala puedas comprartelo pronto :) Besitos, que andes muy bien

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